miércoles, 7 de abril de 2021

El genio malvado de Descartes

Decía Descartes que todos tenemos un genio malvado que nos dice que lo que vemos, la realidad, sí es porque sí pinches es. Pero el filósofo sabía que nuestros sentidos suelen engañarnos, donde la realidad aparente es sólo eso y de ahí que salió con el rollo aquél de la duda metódica: dudar, siempre dudar de lo que aparece frente a nosotros.


Pero vamos, eso no quiere decir que dudemos de cosas que obviamente son reales. Sí, allá enfrente está un árbol y sí, en el laboratorio ciertas sustancias hacen 💥 cuando las mezclas y así. El problema está cuando estudiamos a la sociedad, porque ahí podemos ver a un montón de gente peleándose entre sí y, si bien una pelea es una pelea, cada uno de los involucrados -y hasta los observadores- tienen un cuento distinto sobre lo que está pasando ahí. No es tan fácil, pues.

Todo esto lo vengo a vomitar aquí porque, después de leer la entrada de Maik que pueden ver aquí, me puse a pensar en qué tan sólido es un argumento esceptifacho que se basa en las matemáticas y en las frecuencias, en las estadísticas y en los datos duros. Bueno, pues lo que es sólido es el dato (relativamente, porque puede haber errores en la recogida) (de datos), pero no el argumento. Esto quiere decir que un número, si bien no dice más que su cantidad, es interpretado de distintas maneras. Dos es igual a uno más uno; dos es igual a tres menos uno; dos es igual a cuatro menos dos. 

Esta interpretación que ejemplifico es irrelevante; lo que sí es importante es que por más que los datos duros muestren una realidad, sucede que no la logran explicar a profundidad. Las cifras muestran la realidad de forma LIMITADA y eso todo mundo lo sabe. Ok, no todo mundo, pero sí bastante gente. (1)

Entonces pueden sacar cifras, regresiones lineales, tablas de frecuencias y pruebas de hipótesis, pero los resultados irrefutables sólo muestran una parte del fenómeno social, como el racismo, la violencia de género, la discriminación, la intolerancia y esas cosas. Un ejemplo ficticio: puede haber grandes estadísticas sobre cómo los negros y latinos forman el grueso de una población carcelaria en Gringolandia, pero eso NO necesariamente significa que ellos sean los que cometen más delitos. Lo que puede significar también es que: a) los culpan más; b) los defienden menos; c) son más fáciles de agarrar. Y entonces viene lo relevante: ¿por qué se les culpa más? ¿Por qué los defienden menos? ¿Por qué son más fáciles de agarrar? ESO es lo relevante y, como pueden ver, fuimos mucho más allá de lo que dice el dato duro.

Soy una amante de la ciencia, del dato, me encanta calcular correlaciones y asustar a mis estudiantes con pruebas de hipótesis. La cosa es que si se van a meter a "hacer cálculos" para refutar problemas sociales y desacreditar luchas muy justas y legítimas que llevan en pie más años que sus madres, sepan que no basta con meterse a Inegi y armar un plan de refutación. El conocimiento no lo da nada más los datos y las cifras, no sean ingenuos. (2)

Si lo que quieren es justificar sus fobias hacia los movimientos sociales que buscan justicia, nomás díganlo abiertamente (3) y sin pena. Siéntanse en libertad de emitir sus OPINIONES, déjense abrazar por la calidez de sus horribles prejuicios, admitan que eso son y únanse a los otros movimientos supremacistas, supermachitos y de blanquitos nerdosos heridos de su corazoncito, pero no vengan a esgrimir que la matemática ya descalificó no sé qué cosa del feminismo, porque ese no es el objetivo de la ciencia formal aplicada en fenómenos sociales.

Hasta pena me da haber departido en línea con algunos de esos que ahora resulta son omnisapientes en todología.

(1) Lo cagado es que eso también es lógico.

(2) Es más: los datos duros son siempre la base de la investigación en ciencias sociales. LA BASE, un punto de partida, un inicio que nos da idea de lo que sucede. Cualquier investigación científica, desde licenciatura, tiene una base numérica que introduce el estudio, NO EXPLICA TODO EL FENÓMENO.

(3) Un par de huevos en el desayuno.